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lunes, 20 de octubre de 2014

Problemas de compoartameto de los Gatos

Todos los que convivimos con gatos, sabemos que tienen sus costumbres, sus manías... vamos, igualitos a los humanos! Pero a veces de repente, casi de un día para otro, cambian su forma de ser, se distancian, se esconden, están diferentes. Sin duda, darnos cuenta de ese cambio en los felinos puede ser una tarea difícil, ya que expresan mucho menos sus afecciones que otros animales de compañía. ¿Cómo saber si realmente les pasa algo entonces?
Como ya decimos, puede ser complicado, y más teniendo en cuenta que el gato por naturaleza es cazador y presa a la vez. Por esa misma razón, siempre que se sientan mal, tenderán a esconderse. De ahí que a cualquier indicio que veamos de cambio de comportamiento en nuestro gato, lo mejor será empezar a prestarle atención porque puede que no esté todo lo bien que creemos.
Y por cierto, no penséis que por cuidarles y mimarles mucho como todos los mascotamigos hacemos no están expuestos a enfermar. Aunque llevemos a rajatabla el cuidado veterinario y alimenticio de nuestro felino, también pueden ponerse pachuchos, así que atentos!
Comportamiento
Siempre que tu gato se sienta mal, tenderá a esconderse

Comportamientos que nos pueden dar pistas

Algunas pistas de cómo saber si vuestro gato puede estar algo pachucho.
  • Vigilar la caja de arena: Si vemos cualquier resto de sangre, vemos que la utiliza con demasiada frecuencia o se lava mucho la zona genital, es hora de llevarle al veterinario. Puede presentar algún tipo de infección, deshidratación o algún virus.
  • Posición de cabeza y cuello: si empezamos a ver que inclina más la cabeza, o que la lleva agachada o en una posición poco habitual, puede deberse a un problema neurológico. Si además se siente desorientado y se marea, tendremos que llevarle con urgencia.
  • Alimentación y peso: ya sabemos que los gatos son muy sibaritas en cuanto a la alimentación, y puede que en algunos casos simplemente no les apetezca comer. Pero si ves que la situación se alarga y se produce una repentina pérdida de peso, ya hay que prestar atención. Controla todo lo que coma y beba durante 24 horas. Algunos gatos nos ayudan a darnos cuenta poque maullan con mucha frecuencia, pero no ocurre en todos los casos.
  • Secreciones en ojos y nariz: si observamos que empieza a moquear o a echar mucha lágrima, puede deberse a una reacción alérgica o alguna enfermedad mayor.
  • Pelaje descuidado: los gatos son muy limpios, les encanta estar acicalándose todo el día. Por eso, si vemos que empieza a descuidarse, a no lavarse asiduamente, a tener el pelaje como grsiento, etc. es un claro síntoma de que algo no está bien. Así mismo, si observamos que se esconde para luego arrancarse mechones de pelo al rascarse, también tendremos que preocuparnos. Puede ser desde una alergia en la piel, a una infestación de pulgas o algún tipo de dermatitis, hasta algún problema psicológico relacionado con el estrés o la tristeza.
  • Voz ronca, toses, vómitos: si tu gato es un "pavarotti" y de repente deja de maullar, puede deberse a algún tipo de afección respiratoria, o inlcusive a bolas de pelo acumuladas en el estómago. Si la malta no le alivia, lo mejor es que lo vea un especialista para que nos de su valoración.
De todos modos, lo mejor ante un cambio de comportamiento en nuestro gato es siempre prestarle atención, ya que es su manera de decirnos "¡eh! ¡algo no va bien!". Si tenemos dudas o los indicios nos hacen pensar que puede ser grave, lo mejor es no dudarlo y acudir a un veterinario, nuestro gato nos lo agradecerá.

El enguaje corporar de los gatos...

Hemos hablado en otro post de nuestro blog sobre las dotes comunicativas de los gatos y del significado de los diferentes tipos de maullidos. Pero los gatos tienen, además, un lenguaje corporal muy rico.
En este post nos vamos a centrar en un aspecto concreto del lenguaje corporal de nuestros amigos felinos.
El significado de las posiciones y los movimientos de su cola:
  • Cola hacia arriba: está feliz y contento.
  • Cola baja: está triste. Cuanto más baja tenga la cola más triste está.
  • Movimientos rápidos de la cola: significa que está enfadado y puede mostrarse agresivo.
  • Movimientos pausados y suaves: está tranquilo o concentrado en alguna cosa que atrae su atención.
  • Cola rígida: es que quiere algo, que está esperando algo.
  • Cola inflada y arqueada: expresa miedo, está asustado y por tanto podría reaccionar de manera poco amistosa o incluso agresiva si no actuamos con tranquilidad y con calma.
  • Cola entre las patas: también expresa miedo, disgusto. Puede que esté receloso por algo o que se sienta “decepcionado” por no haber conseguido algo (no encontrar su juguete, no alcanzar una presa…)
  • Movimientos de la cola de un lado a otro: al contrario que lo que significa en los perros, un movimiento en abanico de la cola no expresa alegría, sino enfado. Un perro nos espera en la puerta agitando la cola cuando llegamos a casa porque está contento de vernos. Un gato nos espera moviendo la cola cuando entramos por la puerta y nos está diciendo “¿dónde estabas, te parece bien estar tanto tiempo fuera de casa sin ocuparte de mí?”… Cuanto más mueva la cola más descontento estará.
  • Cola vertical recta y rígida:
    • con la punta hacia un lado: significa curiosidad.
    • con la punta moviéndose hacia los lados: expresa irritación, descontento
La cola de los gatos puede ser también un “juguete”. Cuando una gata tiene gatitos  suele utilizar la cola para entretener a sus pequeños, de esta forma no solamente los tiene controlados, sino que los mantiene activos estimulando su motricidad, su curiosidad y sus instintos de caza.
No es fácil, no obstante, identificar todos estos movimientos de la cola y asociar perfectamente cada uno de ellos con un estado de ánimo o con unas reacciones determinadas. Como regla general, los movimientos suaves y pausados indican calma, bienestar y ganas de jugar, y los movimientos más rápidos y bruscos indican recelo, miedo o descontento.
Se debe prestar mucha atención a nuestro gato. Si le acariciamos y comienza a mover la cola, tal vez sea el momento de dejarlo.
Si observamos que los movimientos de la cola son erráticos, que pasan de ser lentos a rápidos y viceversa de manera compulsiva, si la cola se mueve como por espasmos, entonces debemos consultar a nuestro veterinario. Es posible que esté sufriendo algún tipo de estrés y eso solamente el veterinario podrá diagnosticarlo con claridad y recomendar el tratamiento oportuno

que no puedes darle de comer a tu gato!

Los gatos son particulares para la comida; desde el gato que no quiere comer nada al gato que quiere comer de todo.  Pero no todo es bueno para nuestro gato. En este artículo ( basado en una entrada de consumer eroski) os comentamos algunos alimentos que no son apropiados para nuestra mascota felina.
Vísceras del pescado crudas: la parte desconocida sobre el gato que come pescado es que la ingestión excesiva de vísceras de esta carne crudas puede provocarle parálisis o rigidez muscular (denominada parálisis de Chastek). La razón es que contienen un componente que destruye la vitamina B1, cuya carencia provoca la parálisis en los músculos del gato. Otro peligro para el gato que consume pescado son  
las espinas, que le pueden producir perforaciones en el esófago y obstrucciones intestinales. Además, conviene recordar que el pescado crudo contiene un parásito llamado anisakis que puede provocar en el gato molestias estomacales.
La sal: un gato debe ingerir poca sal para evitar que el exceso le provoque problemas urinarios.  Normalmente los alimentos para gato suelen tener restriccion en sal. 


gato

La leche, en poca cantidad: la leche se suele asociar al gato como un alimento que le gusta y le sienta bien. Sin embargo, no siempre es así. El gato que tiene intolerancia a la lactosa e ingiere leche puede sufrir diarrea. No obstante, hay felinos a los que este alimento les sienta bien, pero es aconsejable ofrecérselo en pequeñas cantidades y de manera esporádica.

La cebolla: la cebolla, los cebollinos y los puerros contienen tiosulfato, un componente que provoca en el gato la destrucción de sus glóbulos rojos, lo que también se conoce como anemia hemolítica. Otra parte de esta verdura que resulta tóxica para el gato son los brotes verdes (similares a tallos) que crecen en ella.

El chocolate: contiene teobromina y el gato tiene un metabolismo que carece de la capacidad de eliminar esta sustancia. Por ello, si se acumula en grandes cantidades en la sangre del felino, resulta tóxica y mortal para él.
Huesos del pollo: resultan peligrosos para el gato porque su ingestión le puede provocar daños en el intestino, como perforaciones u obstrucciones. En caso de ofrecer pollo al gato, lo más recomendable es hacerlo cocido y si huesos.
El alcohol: las bebidas alcohólicas resultan perjudiciales para la salud del felino. Las consecuencias para un gato que ha ingerido alcohol son incontinencia urinaria y, en grandes dosis, resulta mortal.
El café y el té: un gato que ingiere sustancias excitantes, como las que contienen el café o el té, se puede alterar o poner nervioso. El felino carece de la capacidad de otros animales, como el perro, para eliminar sustancias tóxicas que se acumulan en su hígado. Un gato que toma cafeína o teína acusará más las propiedades de excitantes de estas sustancias en su organismo porque tardará más en eliminarlas de su cuerpo.

Otras precauciones

El atún: le suele gustar al gato por su textura untuosa y sabrosa, pero es una carne que carece de una sustancia llamada taurina, un aminoácido esencial para el correcto funcionamiento del metabolismo felino. Se puede dar como premio extra pero no como base de su alimentación.

Las plantas: que están en las casas resultan en su mayoría tóxicas para el lirio
gato. Los lirios, rododendros, adelfas, la conocida como flor de pascua, típica de Navidad, la hiedra o el acebo. Los gatos son elásticos y hábiles trepadores, por lo que hay que tener precaución para que no tengan acceso a estas plantas que pueden suponer un peligro grave para su salud.

Las golosinas de los Humanos ninguna mascota en el hogar deveria de consumirlas, estas tienen alto contenido graso, quimico, conservantes, saborisantes, poco o nulo contenido vitaminico y puede causar un sin numero de enfermedades y complicaciones a nuestra mascota.

Alimentacion Gatuna

gatito comiendo

Una dieta equilibrada para los gatos domésticos les asegura un correcto crecimiento y una salud de hierro.

Estas necesidades alimenticias varían según se cumplen meses en la vida del gato, por lo que un gatito no podrá comer la misma ración ni el mismo tipo de productos que un ejemplar adulto.

Hay que prestar especial atención a las comidas enlatadas, puesto que no todas las composiciones industriales contemplan los mismos ingredientes en su elaboración.

Para poder elegir bien entre la gran variedad de presentaciones que tienen las latas de comida húmeda, tedremos que tener en cuenta los nutrientes que más benefician a la evolución positiva del gato, puesto que existen aditivos que pueden ser dañinos para su organismo.

También debemos ser conscientes de las raciones que hay que administrarle, ya que la sobrealimentación puede dañar el metabolismo del felino condenándole a la obesidad.

Proteínas, grasas e hidratos de carbono

En primer lugar, hay que tener presente que los gatos son animales carnívoros

La creencia generalizada de que los felinos pierden la cabeza por el pescado y aborrecen la carne no tiene ninguna base científica, si bien las proteínas que necesita un gato pueden encontrarse tanto en los productos cárnicos como en los frutos del mar

También existe una cantidad increíble de proteínas en el huevo, la leche y, en menor medida, en los cereales. El aporte de proteínas representa del 30 al 45% en la dieta de un gato adulto y entre el 35 y el 50% para los gatitos.

gatos comiendo pescado
Respecto a las grasas, previamente hay que saber diferenciarlas. Las grasas saturadas o sólidas son de origen animal, mientras que las insaturadas o líquidas son de origen vegetal. Tanto unas como otras producen energía y toman parte en una serie de procesos químicos que tienen lugar en el organismo.

Para la consecución de estos procesos químicos vitales, el gato necesita únicamente grasas saturadas o de origen animal, mientras que para tener energía le van bien las dos.

Deberemos priorizar las grasas animales en la alimentación del felino y constituir su dieta con un aporte de grasas de entre el 10 y el 30% para adultos y del 17 al 35% en los pequeños.

Igualmente, tenemos que conocer el papel de los hidratos de carbono en la dieta felina. En las comidas enlatadas, los carbohidratos se incluyen contribuyendo al aumento de peso pero, realmente, los gatos casi no necesitan este tipo de nutrientes, les basta y les sobra con las grasas que ingieren en las comidas.

Mientras que nosotros sí tenemos que comer alimentos como la pasta, el pan o el arroz, los gatos extraen las energías suficientes con un aporte correcto de grasas saturadas.

Vitaminas y minerales

Al igual que para el ser humano, las vitaminas son elementos esenciales para el buen funcionamiento del organismo de los gatos

Están presentes en multitud de alimentos y el gato absorbe mejor las contenidas en productos de origen animal. 

dos gatos comiendo
La vitamina A asegura al mínimo un buen aspecto de la piel y una vista excepcional: un poco de hígado a la semana es suficiente para cumplir este aporte.
La lista de vitaminas B colabora en la asimilación de proteínas, mientras que la vitamina C la puede producir él mismo y la D también, cuando el gato toma el sol, útil para el mantenimiento de los huesos.

También requieren vitamina E como antioxidante y la K por su papel en la coagulación.

Evidentemente, las cantidades diarias recomendadas deben consultarse al veterinario, realizar un análisis, detectar las posibles carencias y, sólo entonces, administrarlas artificialmente.

Con los minerales también hay que extremar las precauciones, puesto que una dosis excesiva puede tener consecuencias graves para la salud de nuestro animal de compañía.

Lo mejor es vigilar la tabla de valores que se incluye en las etiquetas de los productos industriales y consultar al especialista cualquier duda.

El correcto aporte de calorías

Las calorías que gasta un gato a lo largo del día dependen de su edad y peso

Generalmente, las etiquetas de los productos señalan las calorías consumidas por cada cien gramos, lo cual es una excelente pista de las raciones precisas que tenemos que distribuir en el comedero

La 'Enciclopedia del gato', una manual de Bruce Foogle, establece las siguientes tablas para conocer el aporte de calorías en gatos adultos.
Calorías necesarias para un GATO ADULTO Peso del gato 2,5 kg. 4 kg. 6,5 kg. Inactivo 125-175 200-280 325-455 Activo 175-225 280-360 455-585 Hembra grávida 250 400 650

cuatro gatos comiendo hierba

Especial atención al recién nacido

Las precauciones alimenticias deben extremarse aún más cuando se trata de gatitos que acaban de venir al mundo. 

Puede que sea necesario suministrar vitaminas y minerales de forma extra. Los ejemplares pequeños tienen unas necesidades calóricas diferentes a las de los adultos. 

Esta tabla de la 'Enciclopedia del gato', nos lo aclara:
Calorías necesarias para un GATITO Edad del gato Kcal. necesarias al día 2 meses 175 3 meses 270 6 meses 280

Destacar igualmente que los gatitos no deben destetarse antes de que pasen 21 días, e incluso, dejarlo hasta un mes.

Las leches sustitutivas de la de origen materno suelen dar buen resultado en caso de que la madre no pueda alimentar a los pequeños.

Es importante que lo comentemos con el veterinario para que nos recomiende marcas. No obstante, aquí tienes otro cuadro para que te guíes:

Edad Raciones totales Raciones de leche Raciones de alimento sólido g. carne/día 7 días 6-7 6-7 - - 15 días 5-4 5-4 - - 21 días 4 3 1 30 30 días 4 2 2 50 45 días 4-3 1-2 2 75 60 días 4-3 1 2-3 100 4 meses 3 1 2 150

Tipos de alimentos para gatos

Así pues, los gatos deben estar alimentados con las proporciones adecuadas de proteínas, vitaminas, etc

Los alimentos de origen animal que pueden comer son básicamente la carne y el pescado. Éste último, nunca debe administrase sin cocerlo previamente. 

La pasta, el arroz y las verduras estarán presentes en su dieta, al igual que la leche y derivados lácteos, pero en menor medida.

gatitos comiendo
No hay que darle ni azúcar, ni chocolates. Existen premios especiales en las tiendas de alimentación felina, pero los dulces que comemos nosotros no son aptos para ellos.

Los embutidos cocidos, como el pavo o el jamón york, son delicias para ellos, pero los curados están prohibidos, así pues, nada de chorizo, salchichón, etc.

Cuando vayamos a hacer la compra en el supermercado, nos daremos cuenta de que la industria no para de innovar en cuanto a sabores y texturas.

Lo más normal y cómodo es el pienso seco para gatos. No hay que olvidar combinar este tipo de alimento con agua con objeto de mejorar su digestión.

En cuanto a la comida húmeda, las latas ya tienen una proporción suficiente de agua, pero ésta no debe faltar en un recipiente para que esté siempre a disposición del felino. Las latas se presentan en varios tamaños, incluso en prácticas monodosis. Todo es cuestión de elegir.

Cuantas veces al dia tiene que comer un gato?


¿Cuántas veces necesita comer tu gato?

El número de veces que hay que alimentar al gato depende de su edad; lo aconsejable son dos raciones diarias para los adultos y, al menos, tres en los cachorros.
Un gato que no come lo suficiente puede padecer problemas de salud. Mientras, un felino que ingiere más alimento del necesario sufrirá sobrepeso. La pregunta parece sencilla, pero contestarla puede no serlo tanto: ¿cuántas veces al día hay que alimentar a un gato? La respuesta, explican los expertos, depende de la edad del felino, de su estado de salud, así como si hay más de un animal en casa. Este artículo ofrece diez sencillas claves para no fallar.
¿Cuántas veces debe comer el gato al día?
Dejar la comida siempre a disposición del gato es complicado en felinos glotones y casas con más animales
Un gato que no come la cantidad suficiente de nutrientes, o que ingiere un alimento poco apropiado para su edad, actividad física y estado de salud, puede tener problemas para mantenerse sano. Por su parte, un felino que ingiere más calorías de las necesarias corre un riesgo serio de padecer sobrepeso y, con el tiempo, obesidad felina (alrededor del 58% de los gatos urbanos superan su peso saludable, según la Asociación para la Prevención de la Obesidad en los Animales de Compañía).
El primer paso para garantizar el bienestar felino es, por tanto, elegir la comida apropiada: hay comidas para cachorros, alimentos para gatos adultos e, incluso, productos pensados para felinos con problemas de sobrepeso o determinadas enfermedades.
Pero, una vez se ha seleccionada la alimentación apropiada para nuestro compañero de cuatro patas, la pregunta que surge es: ¿cuántas veces al día hay que alimentar al gato?
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Comida siempre a disposición del gato, ¿una buena idea?
La pregunta parece sencilla, pero la respuesta puede no serlo tanto. “Muchos dueños optan por dejar el alimento del gato siempre a disposición del felino; de modo que sea él quien se administre a lo largo del día”, afirma la veterinaria Patricia González.
Un gato que mantiene su peso saludable puede tener a su alcance siempre el cuenco con sus croquetas. El alimento felino, sin embargo, debe mantenerse en buenas condiciones, por lo que habrá que rellenar el cuenco del peludo comensal cada día. Sin olvidar de acompañarlo con un recipiente de agua fresca y limpia para el gato.
Pero, ¿qué pasa cuando esta opción no funciona? “Dejar la comida siempre al alcance del gato puede no es tan buena idea en ocasiones, ya que será más complicado controlar la cantidad de alimento que ingiere y será fácil que se sobrealimente”, dice González.
Además, si hay más de un felino en casa, es normal que uno siempre coma más que los demás; por lo que tendrá riesgo de sufrir sobrepeso. Un felino que se alimenta por encima de sus necesidades necesita un control sobre la cantidad de vianda que ingiere.
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El número de comidas del gato: una cuestión de edad
Un cachorro de gato necesita tres comidas diarias, y un alimento específico para crías, que cubra sus altas necesidades nutricionales. La edad del gato es importante antes de decidir cuántas raciones diarias de alimento se ofrece al felino. Los cachorros de gato tienen un requerimiento nutricional mayor por kilo de peso, si se compara con un animal adulto. La razón reside en las altas exigencias nutricionales que les implica el crecimiento.
Esto explica que una cría de gato precise comer más de una vez durante la jornada. “Los cachorros necesitan alimentarse tres veces al día, al menos hasta que cumplen los seis meses”, añade Kallfelz. El pequeño gato necesita más calorías, grasas, proteínas, vitaminas y minerales para desarrollarse sano. Una deficiente alimentación (por falta de calidad o de cantidad) se hará notar pronto en el cachorro.
El número de comidas que hace un felino cachorro puede, no obstante, reducirse de forma paulatina a medida que crece. “Pero el alimento específico para crías debe mantenerse hasta que alcance su madurez; es decir, hasta que cumpla los nueve meses o el año de edad”, añade el veterinario John Bukowski, autor del manual ‘Merck’ de salud animal.
Y, ¿qué pasa con los gatos adultos? Un felino a partir de los seis meses tendrá suficiente con ingerir alimento dos veces durante la jornada, siempre que su ración diaria de comida se respete. Lo mismo ocurre con los felinos mayores o senior, a partir de los siete años de edad. Para ellos, también es bastante ingerir dos raciones de alimento.
No obstante, conviene tener en cuenta que “un gato glotón se sentirá menos ansioso si come varias veces al día, pero en menor cantidad”, advierte, por su parte, el nutricionista felino Francis Kallfelz, de la Universidad de Cornell (EE.UU.)
Una última precaución: antes de repartir la comida del gato en distintas raciones distribuidas a lo largo del día es importante saber cuánta cantidad debe ingerir el felino. Esta relevante información debe consultarse en la etiqueta del alimento para gatos, donde suele especificarse. El veterinario, además, será una referencia y ayuda, también, en este sentido.
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¿Cuántas veces debe comer un gato?
1. Un cachorro de gato precisa alimentarse, al menos, tres veces al día (cada ocho horas). Su comida, además, debe ser específica para felinos menores de un año.
2. Un gato adulto o senior (a partir de siete años) tiene suficiente con comer dos veces al día, con una separación de entre ocho y doce horas. Hay que vigilar que la ración de alimento diaria recomendada se reparta del modo adecuado.
3. La opción de dejar la comida del gato siempre a disposición del felino puede ser válida; pero hay que vigilar que el animal mantiene su peso saludable y llenar el cuenco con croquetas cada día.
4. La enfermedad del gato, como la diabetes felina, puede implicar que el animal precise alimentarse con mayor frecuencia. El veterinario será el mejor consejero en este caso.
5. Un gato convaleciente tras una operación o enfermedad también puede precisar alimentarse con mayor frecuencia; y es posible que necesite una comida específica.
6. La hora más apropiada para alimentar al gato puede adaptarse a nuestra propia agenda familiar: la mañana es un buen momento y, también por la noche, cuando el hogar está más tranquilo.
7. El alimento del gato debe ser ofrecido en un lugar tranquilo, libre del paso del resto de los habitantes del hogar.
8. Los horarios de comida del felino deben ser respetados: de este modo, será más fácil frenar su ansiedad y le ayudará a sentirse más relajado.
9. En casas con más de un gato es importante establecer un horario de comidas y respetarlo. También habrá que controlar que cada felino acuda a su cuenco, para evitar que uno de los amigos de cuatro patas coma más de lo que necesita.
10. El veterinario será una ayuda para elegir la comida que mejor se adapte al felino (según su edad, salud, requerimientos especiales), así como para controlar la cantidad y raciones diarias de alimento que precisa.

Como viajar con gatos

Cómo viajar en coche con mi gato

Viajar con perros en un coche es algo por lo que debemos pasar sí o sí. Los perros nos van a acompañar a muchos sitios sin embargo, los gatos son caseros por naturaleza. Ellos no disfrutan saliendo de su hábitat y además si lo hacen pueden llegar a estresarse y a pasar un mal trago. Pero como a veces puede ser muy necesario hoy hablamos de como viajar en coche con mi gato.
Un gato en un coche

Acostumbrarlos desde cachorros siempre es un triunfo

Este es un consejo que se puede aplicar a casi todo pero hay casos en los que es totalmente necesario. Los gatos no soportan nada nada bien los cambios y meterles en un habitáculo que se mueve y del que no tienen el control les produce una situación de estrés extrema de la que debemos ser conscientes.
Gato acostumbrado al coche
Un cachorro siempre lo va a llevar mucho mejor, por ello si desde pequeños hacemos pequeños trayectos con ellos, al principio sólo de 5 minutos para que sepan cual es la sensación de ir en coche sin llegar a ningún sitio en particular para que no asocien el coche a ir al veterinario que es al sitio que más necesitaremos ir, estaremos haciendo progresos con ellos.
Asociarán poco a poco que no pasa nada aunque no tiene porque llegar a gustarles porque los felinos son muy territoriales y descubrir nuevos lugares no es su fuerte sobre todo en gatos domésticos.

 Consejos para viajar en coche con gatos

Además de intentar acostumbrarlos desde cachorros hay que seguir una serie de indicaciones importantes para que el viaje sea llevadero para ellos. Al igual que para viajar con perros en coche, con gatos también hay que tener en cuenta una serie de precauciones para evitar mareos y otras incidencias.
Gato viajando en coche
  1. Nada de comida desde dos horas antes del viaje. Es muy importante que lleven el estómago prácticamente vacío porque así evitamos el problema de que se les revuelva el estómago y se mareen durante el trayecto lo cual agravaría su estrés natural.
  2. Un buen transportín seguro y fijo. Es importante tanto para el conductor como para el gato que el animal vaya seguro y no haya peligro de que se mueva y produzca problemas en el coche. No puede ser por ejemplo, que el gato camine a sus anchas por el vehículo, además el primero que lo va a pasar mal por la inestabilidad es el gato. También existen cinturones pero eso depende del carácter del gato y preferencias del conductor.
  3. Un gato no sale a la calle. A no ser que sea un gato que está acostumbrado a pasear con correa, sacar un gato casero a la calle durante las paradas sólo nos puede traer disgustos así que en las paradas tenemos que acercarnos nosotros a él y no sacarlo.
  4. Comida, agua y necesidades. Sobre todo si el viaje es muy largo tenemos que parar cada hora y asegurarnos de que bebe un poco de agua para que no se deshidrate y le podemos instar a hacer sus necesidades. Para ello tenemos que tener preparada en el coche una caja con su arena para que en la parada tenga la posibilidad de ir en el coche al WC. Comida sólo le daremos si ya conocemos que nuestro gato no se marea en los viajes.
  5. Cariño y diversión. Además de la parte fisiológica también hay que cuidar la parte psicológica de nuestro pequeño animal. Por ello es importante que en las paradas vayamos a acariciarle y hablarlo en susurros y con calma para transmitirle tranquilidad. Durante el viaje es bueno que vaya con su juguete favorito para que se concentre en él y no en el viaje.
Gato en un coche

Si tu gato se marea

Si después de seguir estos consejos tu gato no puede evitar marearse y sufrir durante el trayecto, lo mejor es acudir al veterinario que siempre tienen algún medicamento que puede ayudar a nuestro felino a estar más tranquilo durante todo el trajín.
De todas formas cuando un gato es muy casero, a no ser que el viaje sea demasiado largo lo mejor es dejarlo en casa con suficiente comida y agua porque ellos se van a sentir más seguros y van a estar más tranquilos y felices, pero claro, no siempre se puede y a veces nos tienen que acompañar en nuestra rutina de vida.